Un zapateo con historia

Su cuna es Andalucía, específicamente la rivera del Guadalquivir. Tiene un toque hindú, griego, bizantino, persa, árabe, hebreo, gitano y, por supuesto, andaluz. La mezcla de todas estas culturas dio nacimiento a un baile que hoy día es practicado alrededor de todo el mundo: el flamenco.

Por dos siglos aproximadamente, las personas han movido sus cuerpos, tocado sus guitarras y afinado sus voces al ritmo de este arte bailable. Esta danza surgió en los hogares de los cantaores, quienes interpretaban canticos en reuniones familiares. Es en el siglo XIX que el zapateo llega a uno que otro café y teatro. Luego pisó CádizSevilla y Jerez de la Frontera.

Más tarde los cantaores comenzaron a convertirse en artistas. En el siglo XX, Pepe Marchena se dio a conocer gracias a su ópera flamenca. Posteriormente, se hicieron famosos dentro del flamenco Manolo Caracol, Camarón de la Isla y Paco de Lucía. Estos dos últimos lograron internacionalizar este arte y en su camino de cantaores lo siguieron otros artistas.

Con el pasar del tiempo, el flamenco se ha fusionado con otras armonías como jazz y bossa nova. Entre los pioneros de estas mezclas se destacan: Pata Negra, Ketama, Navajita Platea, Chano Domínguez, entre otros.

Sin embargo, el flamenco original o puro aun se sigue escuchando en la actualidad gracias a artistas como La Paquera de Jerez, conocida como la reina de las bulerías; Alonso Núñez Núñez o también llamado Rancapino”; José Menese y muchos otros.

La popularidad de este baile ha sido tan grande en el mundo que, en el 2010 la Unesco lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Si quiere escuchar las melodías y presenciar los movimientos del flamenco, asiste los viernes a Il Papardelle mientras disfruta de su plato preferido acompañado de un buen vino.

Detrás de una receta: la Putanesca

En el arte culinario hay recetas cuyo nombre tienen un origen un tanto interesante y peculiar, siendo el ejemplo clásico de esto, la famosa salsa Putanesca.

Bien se ha dicho que si “piensas mal acertarás” pues este es uno de estos casos. Al hablar de la Putanesca que en italiano es sugo alla puttanesca o jugo a la prostibularia, resulta casi imposible no asociar. Hay muchas historias que rodean tan peculiar salsa, pero todas concluyen que éste gustoso platillo se creó en los prostíbulos italianos durante la edad media o a principios del siglo XX.

Esta gustosa receta se cree que podría estar relacionada a ciertas costumbres de los marinos de la edad media de visitar los prostíbulos de las ciudades portuarias a las que arribaban, muchos de los cuales, al parecer, pagaban a las prostitutas por los servicios prestados con uno de los principales ingredientes: las anchoas.

Otra versión de este plato cuenta, que las prostitutas al trabajar toda la noche se levantaban tan tarde que al llegar al mercado sólo conseguían tomates, ajo, anchoas, orégano, aceitunas negras, alcaparras y aceite de oliva consiguiendo con estos simples ingredientes elaborar este sabroso plato.

Sin embargo, hay otras historias que cuentan que esta receta surgió en una pequeña casa de un pueblo de Sicilia, donde un ama de casa que llevaba haciendo los oficios del hogar toda la mañana, se le hizo tarde para hacer el almuerzo y elaboró con lo que tenia a la mano una salsa que dejo impresionado a toda su familia. Esto causo tanto revuelo en ese lugar, que llegó al oído de las cortesanas de ese pueblo y fueron ellas las que comenzaron a preparar a sus clientes, dándole el origen a este nombre.

A pesar de no saber cuál de esas versiones es la verdadera, podemos decir que es una salsa exquisita para acompañar una buena pasta y una excelente excusa para probarla en Il Pappardelle.

La pasta y sus historias

Durante mucho tiempo se ha sostenido la versión que afirma que fue Marco Polo quien llevó la pasta a Italia, luego de su viaje a China en el siglo XIII. Expertos y conocedores del tema desmienten esta historia.

Apicio (gastronomo romano del siglo I d.C.) revela en su famoso manual, que los romanos colocaban pasta troceada en sus comidas para darle mayor consistencia a las mismas. Por otro lado, la cámara sepulcral de la famosa tumba etrusca de Cerveteri, llamada “De los Relieves” –que data del siglo III a.C. – muestra en su decoración numerosos utensilios domésticos entre los que destacan algunos especiales para cortar, dar forma y cocinar la pasta. Dichos indicios dan cabida a una segunda versión acerca del origen de este noble alimento.

La pasta siguió estando presente en las mesas italianas, bajo diferentes nombres. En 1400 se le llamaba “lasagna”; en 1800 modificaron su nombre a “vermicellai”, y entre esos 400 años se dio origen a los “fidelli”, que eran hilos de pasta en forma cilíndrica.

Gracias a la pasta los tenedores pasaron a tener tres dientes, en vez de dos, debido a que a los napolitanos se les dificultaba enrollar el espagueti y debían comerlos con las manos. Posteriormente, se dio origen a diversos tipos de pasta: cortas, largas, rellenas y en lonchas.

¡Pide el menú de pastas Il Pappardelle y escoge la que más te guste para tu almuerzo!

 

 

 

Historia de los Ñoquis

Los ñoquis son un tipo de pasta italiana elaborada con papa o patata y sémola de trigo. Existen distintos tipos de preparación de ñoquis.

 

 

Los señores feudales de la época solían ser los dueños de los molinos en donde los campesinos molían el trigo para hacer harina con la cual preparaban sus pastas, sin embargo en cierto momento los señores decidieron aumentar las tasas de los precios que los campesinos pagaban para poder moler el trigo.

 

Ante el repentino aumento del costo de la harina de trigo, los campesinos italianos experimentaron exitosamente con un sustituto de la harina: el puré de patatas.

 Esta semana traemos para usted un tipo de preparación de los ñoquis por el Chef internacional Paulo Sabess. El cual  nos enseña a preparar uno de los más exquisitos. ¡Disfrútelo!

 

 

 

La mejor salsa napolitana

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Una de las salsas más populares a la hora de comer pasta es la napolitana, hecha a base de tomate y ciertas especias.

Su preparación es sumamente sencilla y no requiere de ingredientes difíciles de hallar. Solo se debe disponer de:

  • 500 g de tomates enteros.
  • 1 cebolla mediana.
  • 2 dientes de ajo.
  • ¾ de vino blanco.
  • Una ramita de perejil fresco.
  • Aceite de Oliva.
  • Sal.
  • Pimienta.
  • 1 cucharada de orégano fresco.

 

Primero debe sofreír la cebolla y el ajo con un poco de aceite removiendo esporádicamente. Luego, cuando se vean casi transparentes, se agrega la sal, la pimienta y el tomate picado o molido (depende del gusto de cada persona), junto al vino. Se deja cocer por cierto tiempo a fuego lento, hasta que el tomate se reduzca, en este momento se le agrega el orégano fresco y se adorna con la ramita de perejil.

El verdadero truco de la mejor salsa napolitana está en conseguir tomates muy rojos, bien maduros y dejar cocer la salsa por un largo tiempo a fuego muy bajo.

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